La mejora continua en los sistemas de gestión


Toda organización debería buscar continuamente mejorar la eficacia de los procesos de la organización, más que esperar a que un problema le revele oportunidades para la mejora.

Las mejoras pueden variar desde actividades escalonadas continuas, hasta proyectos de mejora estratégica a largo plazo.

La organización debe tener un proceso para identificar y gestionar las actividades de mejora.

Estas mejoras pueden resultar en cambios en el proceso o en el producto e incluso en el sistema de gestión de la calidad o en la organización.

Como señalan las normas, el uso de la política de la calidad, los objetivos de la calidad, los resultados de las auditorías, el análisis de datos, las acciones correctivas y preventivas y la revisión por la dirección, son herramientas que deberían utilizarse para la mejora continua. Algunas premisas fundamentales son:

  • Siempre existe una mejor forma de hacer las cosas.

  • Todas las personas deben de participar realizando sugerencias para mejorar sus procesos.

  • Si se tienen datos reales, la toma de decisiones resulta más fácil y efectiva.

  • Si se está ante una crisis, la mejora es drástica y es el insumo indispensable para normalizar la emergencia.

Las mejoras se pueden llevar a cabo para corregir, para prevenir, para superar marcas alcanzadas o para innovar.

Existen diferentes metodologías para la mejora y cada día surgen otras más.

Crear la cultura y enraizarla en una organización, puede llevar mucho tiempo, pero cuanto más temprano se inicie, más pronto se podrán ver los resultados.

Para ello se recomienda lo siguiente:


  • Establecer el objetivo.

  • Acoplar y analizar la información,

  • Listar las acciones posibles.

  • Analizar riesgos (pros y contras de cada acción) y decidir qué acción poner en práctica.

  • Poner en práctica la acción.

  • Evaluar el resultado de la acción y decidir si aquí finaliza o se reinicia en alguna de las etapas anteriores.

Resulta conveniente el uso de indicadores para recolectar, ordenar y analizar datos para presentar el estado de los procesos y facilitar la toma de la decisión a quien tiene el poder o la responsabilidad para ello. El uso de estos indicadores depende de cada caso en particular y van desde el cálculo de promedios, rangos y desviación estándar; elaboración de diagramas de Pareto, histogramas, dispersión, causa efecto, estratificación y gráficos de control; hasta cuestiones más sofisticadas como diseño de experimentos, análisis de regresión, análisis de series de tiempo y otras.


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